El lazo inglés que explica el amor de Bangladesh por la Selección Argentina
Un periodista bangladesí reveló a Olé el origen histórico de la pasión por la Albiceleste: un vínculo que nace en la guerra de independencia de 1971 y se fortaleció con el Mundial 86 de Maradona.
La Selección Argentina tiene uno de los públicos más apasionados fuera de sus fronteras en Bangladesh, un país del sudeste asiático donde la Albiceleste llena estadios improvisados y genera fervor cada vez que juega.
Según contó el periodista bangladesí Ayman Sadiq en una nota con Olé, este amor no es casual ni reciente. Tiene un origen político e histórico que se remonta a la guerra de independencia de Bangladesh en 1971, cuando el país se separó de Pakistán.
En ese conflicto, el Reino Unido apoyó al bando perdedor (Pakistán). Por eso, cuando Inglaterra enfrentó a Argentina en el Mundial de México 86, los bangladesíes volcaron toda su simpatía hacia el equipo de Maradona. La Mano de Dios y el segundo gol ante los ingleses se convirtieron en una especie de revancha simbólica.
"Cuando Maradona humilló a Inglaterra, para nosotros fue como si hubiéramos ganado nosotros", explicó Sadiq. Ese partido marcó un antes y un después. La figura de Diego se volvió legendaria en Bangladesh, al punto que aún hoy hay murales, réplicas de la Copa del Mundo y barrios enteros que se tiñen de celeste y blanco en cada partido de la Selección.
La conexión se mantuvo viva con el paso de los años. La muerte de Maradona en 2020 generó un duelo nacional en el país asiático, con miles de personas realizando vigilias y homenajes. Luego, la consagración en Qatar 2022 volvió a desatar la euforia, con celebraciones que duraron días.
Hoy, Bangladesh es uno de los pocos lugares del mundo donde es más fácil encontrar una camiseta de Argentina que una de la selección local. El vínculo trasciende el fútbol y se convirtió en parte de la identidad cultural de varias generaciones que vieron en la garra argentina un reflejo de su propia lucha histórica.
El periodista concluyó que este cariño es "profundo y genuino" y que seguirá vivo más allá de los resultados, porque se sostiene en una memoria colectiva que une dos naciones separadas por miles de kilómetros.